CAPITULO 5: EL PRIMER ROCE
El primer mes pasó rápidamente y sin problemas, los findes de Semana, iba a visitar a mis padres y entre semana estaba trabajando asta las cinco de la tarde, llegaba a casa y me acostaba asta las siete y luego charlaba un rato con Veli, con Adrián o con Alejandro que también estaba poco tiempo en casa porque siempre estaba haciendo cosas, además ahora se había apuntado a un grupo de scouts, de Madrid llamado...San José 508, y casi todos los fin de semanas se iba con ellos a hacer excursiones al campo.
El primer fin de semana del segundo mes de convivencia, Veli y Adrián se fueron de viaje, ellos estaban muy enamorados y siempre que tenían un ratito o unos días se iban juntos, esta vez el destino era Venecia, así que se fueron el viernes por la tarde y vendrían el lunes por la mañana.
Así que si Alejandro se iba con su grupo de scouts al campo, me quedaría sola todo el fin de semana ya que mis padres habían ido a visitar a sus hermanos a Tenerife.
Me despedí de Veli y de su novio y les deseé un buen viaje, ella me invitó a ir con ellos pero le dije que no sería una buena idea ya que no me gustaría ser una molestia en el viaje, así que se fueron, dejándome sola en aquella casa tan grande, decidí bajar al sótano, a el gimnasio y hacer un poco de deporte.
Subí a mi cuarto y me cambié de ropa para entrar en el gimnasio, estuve solo una hora ya que al finalizar ese tiempo empecé a sentirme un poco cansada, me lave el sudor de la frente con una toalla que me había bajado y luego subí a ducharme, en la placa ducha de la primera planta, cuando terminé de asearme, fui a la cocina para comer algo y luego me acurruqué en el sofá del gran salón, me tapé con una manta ya que empezaba a refrescar, por caer la noche, sobre eso de las 2 y media de la madrugada, escuché un forcejeo en la puerta.
Así que me levanté y mire por la mirilla de la puerta, para mi sorpresa era Alejandro que intentaba abrir pero no podía. Abrí la puerta.
-¿Qué pasa?- pregunté
- No se, que es que no podía entrar jeje - me contestó
Por la forma que me había contestado y de la que se tambaleaba a los lados me di cuenta de que estaba borracho, así que le ayudé a pasar, la camisa le olía a ron y a whisky, lo senté en el sofá.
Le quite los zapatos y la camisa, lo tumbé el sofá y le tape el pecho con la manta para que no se resfriara.
- Quédate aquí ahora vengo- le dije, aunque el no me contestó
Subí a su habitación y busqué una camisa y unos pantalones cómodos para que no durmiera con los vaqueros puestos, ya que eran muy incómodos, también le baje la almohada de su cuarto.
Cuando, estaba ya en el salón lo destapé, e intenté incorporarlo, le puse la camiseta de color negro que había cogido, le quite el cinturón y a continuación el pantalón, no me dio nada de corte ya que un mes antes lo había visto en calzoncillos y le puse el pantalón de rayas que él utilizaba como pijama, cuando terminé de ponérselo lo volví a tapar y lo tumbe otra vez poniendo su cabeza en la almohada, no se lo que había echo ya que me dejo hacerlo todo sin decirme nada, además parecía que estaba en otro mundo ya que tenía la mirada perdida en el techo de la casa.
Me quedé a su lado.
- Sandra ¿Por qué aces esto?- me preguntó
- ¿Hacer el que Alejandro?- pregunté
- Tratarme tan bien, me as cuidado.
- Deja de decir tonterías cualquiera lo hubiera echo, ahora descansa un poco que mañana será otro día- le dije.
- Espera, acércate- me dijo
Le hice caso y me puse de rodillas mirándole a la cara, el se incorporó un poco y me besó, fue un beso corto, porque no podía seguir incorporado pero no fue agradable ya que el aliento le olía a alcohol
- ¿Qué aces?- le pregunte
- ¿Pues no lo has visto? Besarte- me contesto
- Ya te arrepentirás de esto mañana- le contesté un poco cabreada por lo que se había atrevido a hacer.
CAPITULO 6: UNA LLAMADA
Subí a mi habitación y me acosté, al día siguiente bajé tarde, sobre las 12 de la mañana, desde arriba vi a Alejandro que seguía dormido, la verdad es que no podía estar cabreado con el porque, era un chaval muy lindo, trabajador y responsable, por eso estaba deseando saber que es lo que le había animado a beber así.
Entré en la cocina y preparé del desayuno para los dos ya que Alejandro lo iba a necesitar, preparé un par de tostadas, cogí un cuenco de cereales y lo puse también en la bandeja, ice dos cafés, cogí la caja de los cereales y la puse junto la leche en la bandeja, por si quería desayunar cereales.
Antes de coger la bandeja miré si se había despertado, y efectivamente ya estaba incorporado con la cara que se suele tener después de la resaca.
- ¿Qué tal estas?- pregunté
- Me duele mucho la cabeza ¿Qué a pasado?- me preguntó
- Pues ayer llegaste borracho y pues te puse el pijama y te acosté aquí, ya que no podría subirte a tu cuarto- le contesté
El se destapó y vio que tenía el pijama puesto.
- Mmm..... gracias- contestó
- Haver ¿Porque bebiste así? ¿Qué te paso?- pregunté.
El miro para otro lado.
- No me gustaría hablar de ello.
- Creo que sería bueno que se lo contarás a alguien y más si es la que te a puesto el pijama, te ha tapado y te a echo el desayuno ¿no? Jeje.
El me miro y se rió.
- Ayer, yo y mi novia discutimos, fui con el cabreo a trabajar y por contestarle mal a mi superior de la empresa me han echado también, osea que ayer no fue mi mejor día, por eso después de que me echaran me fui a un bar que da de esquina en la calle esta y empecé a beber, luego ya no me acuerdo de nada
- Me lo imaginaba- le dije mientras me acordaba de aquel beso.
Cuando estábamos desayunando sonó el teléfono.
- ¿Si?- pregunte
- Sandra, soy Veli, ¿que tal la cosa por allí?
- Bueno, la verdad es que no estoy sola- dije mientras me alejaba de Alejandro para poder decirle a Veli lo que había ocurrido.
- ¿Y eso?
- Pues ayer Alejandro llego cerca de las 3 de la madrugada, borracho así que lo acosté en el sofá, y lo cambie de ropa, le puse el pijama, pero cuando me iba a acostar me besó, lo peor es que esta mañana se a levantado sin recordar nada, y me ha dicho que ha discutido con lola y le han echado del trabajo, así que no creo que el beso para el hubiera significado nada, lo peor es que cuando ayer me besó me acosté con un escalofrío pensé que sería del frío pero esta mañana al verlo dormido me he dado cuenta de que empiezo a sentir algo por él.
- ¿Y tu que tal con Adrián?- pregunté
- Ha sido una noche inolvidable, cenamos en un bar italiano del puerto y luego paseamos en góndola, me tiene muy mimada, pero eso no es lo mejor, ayer antes de acostarnos, me dio un anillo y me pidió que fuera su esposa ¿Te lo puedes creer?
- Enhorabuena, jeje ¿así que hay boda no?- pregunté
- Para dentro de cinco meses jeje, tía soy súper feliz y le quiero un montón-- Me alegro- dije
- Bueno tengo que dejarte que si no hoy no desayuno jeje, un beso y suerte aprovecha a tu novio ya que tienes y te quiere con locura, adiós.
Cuando me dí la vuelta me choqué con Alejandro que estaba detrás de mí.
- Osea que ayer cuando llegué te besé ¿no?- preguntó
- No digas tonterías, si no podías ni hablar- le dije
- ¿Entonces lo que le as dicho a Veli que?- contestó.
- Vamos a dejar de decir tonterías- dije mientras iba al salón para tumbarme en el sofá.
- Pues no digamos nada- me dijo mientras me cogía de la cintura y me besaba, fue un beso intento y largo, Alejandro me tumbó en el sofá y me siguió besando, yo no podía contenerme, lo agarre de la espalda y le besé, hasta que él se quitó la camiseta y entonces yo le empujé hacia atrás y me levanté del sofá.
- ¿Qué pasa?- me preguntó
- Esto no está bien Alejandro- le dije, luego salí al jardín.
- ¿Pero que hablas?- preguntó, mientras el salía también.
No tenía la camiseta puesta, la llevaba en la mano ya que al quitársela no le había dado tiempo de soltarla.
- Anda ponte la camiseta que vas a coger frío- le dije.
- Bueno, si me la pongo pero contéstame- dijo mientras se ponía la camiseta negra.
- Esta bien, te lo diré, no hace ni 24 horas que as discutido con tu novia, y además creo que vamos muy deprisa.
- ¿Esos son los motivos?- me dijo.
Alejandro entró en la casa subió las escaleras y se encerró en su cuarto.
CAPITULO 7: PERDÓNAME
Cuando Veli y Adrián regresaron de Italia, se encontraron con el ambiente cargado ya que Alejandro y yo no nos hablábamos nada, así que las cenas y algunas comidas se hicieron odiosas, siempre discutíamos por lo mínimo y Veli y su pareja intentaban poner orden.
Veli habló conmigo.
- ¿Qué te pasa con el?- preguntó
- ¿Te acuerdas de cuando me llamaste?, pues él escucho toda la conversación y me preguntó que si lo del beso fue verdad, pero yo no le contesté, así que me cogió de la cintura y me besó, luego me tumbo en el sofá y me siguió besando yo le seguí el juego, pero, me dí cuenta de lo que estábamos haciendo era un error y lo corté- le conté.
- Haber ¿A ti te gusta?
- Si, un poco- contesté
- Pues tía, ¿Qué hay de malo entonces?, el es un buen chaval, responsable generoso, además es dulce y cariñoso, porque son muchos los días que se a levantado para trabajar y me a dado un abrazo antes de irse o me a preguntado si hacía falta que comprara algo para la comida o cena, además el trabaja mucho, también tiene derecho a que cuando llegue a casa le espere alguien que le de cariño.
Así que por favor entra ahí y pídele perdón no te digo que te tires a sus brazos, sino que al menos arregles las cosas.
Adrián habló con Alejandro.
- ¿Tío que pasa? ¿Porque estas así con ella?
- En verdad no me pasa nada, no estoy cabreado con ella además la entiendo pero me rayé cuando empezó a seguirme el juego y luego se echo atrás, tampoco es lo del beso, no quiero que pienses que soy un buscón y que lo único que quería es liarme con ella, sino que yo le he abierto mi corazón, aunque tuviera novia, ella empezó a gustarme desde el día que me sorprendió en el cuarto de baño y además se que a ella también le gusto, aunque sea un poco, no entiendo por que no me deja estar a su lado- le dijo
- Mira, lo que tienes que hacer es pedirle perdón, dile que lo sientes por haberte lanzado tan rápidamente y que solo quieres arreglar las cosas, para que sigan como antes.
Yo le hice caso a Veli y busque a Alejandro.
- ¿Puedo hablar contigo un momento?- pregunte.
- Soy yo quien tiene que hablar contigo- dijo.
- Vale dime- contesté
- Veras fui un entupido al lanzarme tan rápidamente- se disculpó
Yo le puse la mano en la boca para que dejara de hablar. Y el me miró asombrado.
- No tienes por que disculparte- le dije, yo fui la que te dio falsas esperanzas, siento mucho lo que paso, espero que puedas perdonarme.
Alejandro no dijo nada y yo le abracé tan fuerte que entre el y yo, no había ningún agujero donde entrara el aire.
En ese momento entró Adrián con la mala suerte de tener una cámara en la mano y nos hizo una foto, por detrás venía Veli, que soltó el chiste.
- Esta foto para enseñarle a vuestros hijos lo mucho que se querían sus padres.
Alejandro me sonrió y fue corriendo a pillar a Veli para darle su merecido, por la tontería que había dicho. Adrián y yo nos quedamos mirando a Alejandro que había acabado de pillar a Veli, por supuesto el novio, fue a rescatarla dándole una falsa paliza a quien le había perseguido tan cruel mente.
Después del numerito los cuatro subimos a las habitaciones, Veli entró en su habitación, cogiendo a Adrián de la camiseta y arrastrándolo con un dulce beso en los labios, y de un portazo se cerró la puerta de su habitación, Alejandro y yo nos reímos.
- Bueno demonio, creo que ya es hora de dormir, mañana será un día especial para los dos.
- ¿Por qué lo dices?- pregunto mientras se apoyaba en mi puerta.
No le contesté, pero lo que ice fue lo siguiente.
Lo cojí, de la camiseta a la altura de la cintura y lo atraje hacia a mí, luego le bese muy apasionadamente, como si se fuera a acabar el mundo y le cerré la puerta, lo único que escuché fue
- Eres muy mala, me as dejado es ascuas-
Yo me reí, me puse el pijama y me acosté.
CAPITULO 8: UN DÍA ESPECIAL
Al día siguiente, cuando me desperté, me vestí, me asee y abrí la puerta de mi cuarto, vi a Adrián más cansado de cuando se acostó que la noche anterior así que pensé que no habría dormido y que habían tenido una noche movidita.
- Buenos, días - me dijo
- Hola- le contesté
Por primera vez en lo que llevaba de convivencia con Adrián le vi perderse el desayuno, bajó las escaleras y se fue.
Bajé a la cocina y no hizo falta encender la luz, porque estaba todo lleno de velas, primero pensé que sería cosa de Adri, para Veli, pero cuando entre en ella, había una nota que ponía "PARA LA ANGEL PERFECTO" y antes de darme cuenta alguien me besó en el cuello.
- Buenos días, espero que te guste mi desayuno, es receta del romántico Adrián- me contestó.
- ¿Sabes? La acabas de fastidiar, osea que no es nada tuyo sino de Adrián - le dije.
- No mujer, no, lo he preparado yo y eso es lo que cuenta - susurró
Yo me giré y le bese en los labios, pero fue un beso rápido, casi un simple roce
- Anda desayuna conmigo que yo sola no puedo con todo esto, jeje te as pasado.
Desayuné con el y estuvimos hablando de que haría, que si iría a buscar trabajo o se tomaría unas vacaciones, y sobre el problema de Lola ya que ellos seguían saliendo juntos, el me contestó que iba a esperar unos meses, porque su trabajo lo tenía casi todo el tiempo fuera y quería descansar un poco y sobre Lola me pidió tiempo ya que reconoció que esto iba demasiado rápido y que aun seguía sintiendo algo por ella, me dijo que estaba muy confuso.
Él se volvió a acostar después de fregar todo lo que había montado y yo me fui a trabajar, hoy me tocaba operar a una leona del pulmón ya que no podía respirar bien.
Cuando llegué a casa Veli, me pidió que la acompañara a comprarse ropa y a preparar algunas cosas de la boda que se aproximaba rápidamente.
- Me he enterado, que ayer Alejandro y tu, volvisteis a liarse ¿ya se habéis decidido?- preguntó.
- Si, he decidido empezar con el una relación haber si funciona, teniendo en cuenta que el sigue saliendo con Lola, pero la verdad es que se le ve emocionado.
- Ves ¿a que es lindísimo?- me dijo.
- Pues si, es lindísimo- contesté.
Pasamos todo el día fuera arreglando cosas, así que pensé que ninguna de las dos podríamos estar con nuestras parejas en todo el día, aunque Veli, tenía la suerte de dormir en la misma, cama y poder así tener aunque sea un roce.
Llegamos cerca de las once, así que tampoco cenamos en casa, sino fuera, en un bar donde ponían montaditos.
- ¡¡ Ya estamos en casa¡¡- gritamos las dos, pero no había nadie.
- ¿Dónde estarán estos dos?- pregunto Veli.
- A saber- contesté.
Subimos a las habitaciones, Veli encontró en la suya una nota que ponía "PONTE EL BAÑADOR CARIÑO" yo, encontré uno similar, pero no ponía cariño, sino ángel.
Las dos nos pusimos los bikinis un poco desconcertadas porque no sabíamos de lo que iba la cosa y nos pusimos la ropa, encima. Luego bajamos al salón y a Veli se le ocurrió ir a la parte trasera del jardín que es donde se encontraba la piscina, cuando llegamos, nos encontramos todo el borde lleno de velas, y el agua lleno de pétalos de rosa. Los vimos a los dos sentados en el césped y en la mesa que había allí un par de botellas de champán con unas copas.
Ellos se pusieron en pié y se vinieron para nosotras, nos besaron primero, pero de forma muy sincronizada, como si hubieran ensayado el beso los dos toda la tarde.
Alejandro se acercó a mi y Adrián a Veli, sin decir nada, empezaron a quitarnos las camisetas, yo y Veli nos miramos y sonreímos las dos, después de quitarnos las camisetas nos quitaron los zapatos, luego el cinturón y por último, los pantalones, así que nos quedamos las dos en bikini, ellos se quedaron quietos con las manos es nuestras cinturas y nos susurraron al oído.
- Ahora tú
Veli, y yo hicimos lo mismo que ellos habían echo, le quitamos la camiseta, los zapatos no hicieron falta ya que los dos estaban descalzos, le quitamos los cinturones y por último los pantalones, ellos también tenían el bañador puesto.
Luego nos cojierón en brazos y empezaron a bajar las escaleras de la piscina, en poco segundos estábamos los cuatro metidos en el agua.
- Me ha encantado la sorpresa- le dije a Alejandro, mientras miraba a Veli que se estaba besando con Adrián.
- Eso esperaba, sabes que eres especial para mi y que me aces sentir bien
- Calla y bésame que es lo que hace tiempo esta haciendo ellos dos.
Alejandro me llevó a una esquina de la piscina, ya que Veli y Adrián estaban en el otro lado para poder intimidar un poco, allí tomé a Alejandro por el cuello, y el me cogió en brazos, sujetándome por debajo de la espalda, Veli y Adrián se estaba riendo, solo habían las luces de las velas, así que veía unas sombras a lo lejos moviéndose de un lado para otro, besándose y riéndose.
Alejandro, cogió mi cara con una de las manos para que le mirara a los ojos y me beso, dulce y cariñosamente, estuvimos un rato en la piscina, Alejandro y Adrián, querían hacernos un estreptis, pero se dieron cuenta que solo llevan el bañador y sería un poco complicado, jugamos un poco a la pelota y luego hicimos carreras en la piscina.
Al cabo de un rato, empezamos a tener frío y nos salimos, Veli miró el reloj, eran las 3 de la mañana, así que decidimos dejar el champán para otro día, porque todavía teníamos que ducharnos.
Veli tuvo la fantástica idea de que nos bañáramos con nuestras parejas y la verdad es que a los chicos les pareció una buena idea, pero a mi me daba corte bañarme con Alejandro, ya que solo llevábamos un días juntos.
Subimos arriba los cuatro y en el pasillo de las, habitaciones nos despedimos.
- Bueno Veli, mañana tenemos que ir al centro comercial para comprar lo que acordamos- le dije
- Si, si, por supuesto es algo importante.- Me dijo.
- Adrián, ¿porque hoy no as desayunado?- le pregunté
- Porque Alejandro me pidió ayer antes de acostarse que no lo hiciera que te iba a preparar una sorpresa- me contestó.
- Bueno, nosotros nos retiramos ya, que mañana Adrián tiene que madrugar, y todavía tenemos que ducharnos- dijo Veli
- De acuerdo- dijo Alejandro.
Veli, cerró la puerta y Alejandro cogió su pijama, la toalla y entró en mi cuarto.
- Demonio-dije
- Dime-contesto
- Es que no me parece buena idea ducharnos juntos, solo llevamos un día saliendo y no me parece conveniente, empezar una relación, con este paso, tan decisivo.
- Tienes razón, pero si el problema es ese podemos meternos con el bañador, yo no tendría ningún problema la verdad, además acepto tu decisión pero tú dirás.
- Esta bien, lo acepto, espero que me entiendas.
- Tranquila no pasa nada.
Cogí mi pijama y la toalla y entramos al cuarto de baño, llenamos en yacusís y nos metimos los dos.
- ¿Puedo pedirte una cosa?- Me preguntó
- Lo que quieras- conteste
- Me alegra saberlo- se salió del yacusís y sacó unas pinzas de depilar de un cajón.
Me dio las pinzas y me tendió su mano, la tenía llena de espinitas pequeñas.
- ¿Qué te ha pasado?- pregunte, mientras le quitaba la primera espina.
- Pues que Adrián y yo hemos cogidos rosas de un rosal para poder coger los pétalos y echarlos en la piscina- me dijo.
- Jeje, estas tonto cariño, eso se compra en las droguerías las bolsitas ¿en?-
- Pues para la próxima vez ya lo sé- me sonrió.
Mientras le quitaba las espinas de la mano, no dijimos ni una sola palabra, cuando salimos del yacusís el se fue a su habitación para vestirse y yo me quedé en el cuarto de baño, haciendo lo mismo, salí del baño, por la puerta de mi habitación, me lo encontré sentado a los pies de mi cama.
- ¿Que aces ahí? ¿Vas a contarme un cuento? Jeje- le pregunte.
- No, solo vengo a desearte buenas noches- me dijo.
Me metí, en la cama y me tapé, luego el apago la luz y cerró la puerta, intenté dormir, pero no podía así que me desperté y fui a su cuarto, el estaba metido es la cama, tapado asta el cuello, sin hacer mucho ruido me metí con el y le abracé por la espalda, asta que me quedé dormida.
CAPÍTULO 9: UN NUEVO COMPAÑERO.
Al día siguiente cuando me desperté, me encontré a Alejandro a mi lado, estaba despierto y me estaba mirando con una sonrisa de oreja a oreja.
- ¿Por qué estás aquí?
- No podía dormir, espero que no te halla importado, además es tu cama se duerme mejor que en la mía- sonreí.
Miré el reloj sin echar mucha cuenta a Alejandro
- ¡¡¡Dios¡¡¡, me he quedado dormida, voy a llegar tarde.
Me levanté de la cama y salí de la habitación de él, entre en mi cuarto y cogí la ropa que me pondría para trabajar, luego volví a su habitación, cuando llegué seguía allí incorporado y sonriendo, con sus pelos totalmente desaliñados y con cara de dormido, abrió la boca y bostezo.
- ¿Vas a volver pronto?- preguntó.
- No lo se, creo que hoy me quedo hasta muy tarde, ya que tengo que hacerle unas pruebas a un oso panda, y luego tengo que hacerle una ecografía a un delfín que está a punto de ser madre.
Alex sonrió
- ¿De que te ríes?- pregunté, mientras terminaba de vestirme.
- Pues...que yo también quiero ser papá jeje.
- Demonio, te compras un mono o un muñeco porque no esperes que yo tenga un niño ahora, porque tendría que dejar de trabajar, además ahora lo que quiero es disfrutar la vida.
- Ya lo se angel, era broma, aunque la verdad es que si que me gustaría ser padre, aunque sea de un mono como tu dices- me dijo mientras salía de la cama.
- Bueno ya hablaremos de eso, ahora no tengo tiempo que tengo que irme.
Me acerqué y le dí un beso acompañado de un abrazo.
-Te adoro- me susurró.
Salí de la habitación y baje las escaleras, en el portal, ya abriendo la puerta de afuera me encontré con Veli y Adrián.
- ¿Dónde vais los dos? Pregunté
- Pues a arreglar unos papeles para la boda.
- ah, que suerte y yo a trabajar, sois lo peor jeje, no me esperéis para cenar, no creo que llegue hoy tengo mucho trabajo.
- Vale, gracias por avisar, así no aremos comida para ti.
Entre en mi coche y cogí el camino para el parque.
Cuando llegué salude a mis compañeros y le pregunté que cual era el problema del oso panda, me dijeron que nació prematuro y que el pulmón izquierdo no lo tenía desarrollado del todo por eso ahora tenía problemas para respirar, me puse la bata y entre en quirófano, en la sala donde se encontraba el oso, a simple vista se veía que era joven, un par de años solamente. Cinco minutos más tarde entró un hombre, joven de unos 27 años, de pelo largito, por debajo de la oreja, tenía perilla y bigotito, y unos ojos marrones intensos, con una mirada perdida, al instante supe que sería mi compañero, el que me ayudaría a llevar a cabo la operación.
Durante las siguientes cinco horas, solo me dio instrucciones y no hablamos de otra cosa que no fuera trabajo, el oso salió fuera de peligro y unas compañeras se lo llevaron a una sala de arriba para tenerlo durante unos días en observación.
Mi compañero y yo salimos del quirófano, el se quitó la bata y me sorprendió la forma de vestir.
- Gracias, somos un buen equipo- le dije.
- Jeje si la verdad es que trabajamos muy bien, me llamo Carlos y soy nuevo aquí, aunque llevo metido en esto cuatro años.- contestó con una voz un poco afeminada.
- Valla, yo solo llevo dos años, pero tengo demasiada formación ya, he aprendido muy bien aquí y la verdad es que esto es súper impresionante.
- Si quieres te invito a un café- después de salir.
- Uy gracias pero, todavía tengo mucho trabajo y tengo a mi pareja esperando en casa ¿porque no te vienes tu a comer mañana?
- No lo se, creo que tengo un par de cosas que hacer, pero lo intentaré.
Después de la conversación que tuve con él terminé pensando que era homosexual ya que la forma de hablar y de mover las manos me sorprendió muchísimo, también me sonaba mucho su cara, pero no era capaz de acordarme donde había visto esas expresiones y esos caracteres.
Durante los próximos meses no hubo nada nuevo que deba contar, yo me planteé conocer a Carlos ya que me parecía una persona muy especial, le encantaba el teatro y el baile, además le encantaba comer, pero nunca se decidió a venir a casa a comer algún día y Alejandro seguía con Lola aunque era verdad de que ya no se veían tan a menudo.
CAPITULO 10: CASUALIDAD
Una magnifica tarde invité a Carlos a casa, para disfrutar de un rato agradable con Alejandro, Adrián, Veli, él y yo. Todos estábamos sentados en el salón esperando a nuestro invitado, antes de que llegara Veli, Adrián y yo estábamos haciendo comentarios sobre mi compañero de trabajo, sobre todo lo que me había reído con aquel personaje tan afeminado, también había estado comentando la forma tan particular y especial que tenía de vestir, Alejandro por alguna extraña razón que desconocíamos estaba un poco ausente como intentando esconder algo.
Sonó el timbre de la puerta y yo me acerqué a ella para abrirla, sin tener ninguna duda abrí con toda la seguridad de que era Carlos y le invité a pasar, antes de sentarse en el sofá le presenté a Veli y Adrián y le comenté que estaban apunto de casarse, ellos se sentaron en una esquina del sofá y Carlos se sentó conmigo en la otra esquina.
- ¿Dónde esta Alejandro?- pregunté a Veli.
No lo se, creo que a salido al patio, a fumarse un cigarro.
- Espera un momento Carlos, voy a presentarte a mi pareja.
Salí al patio y efectivamente Alejandro estaba allí con un cigarro en la mano que acaba de encender.
- Tira eso Alejandro- le dije quitando el cigarro de la mano y apagándolo en el suelo.
Alejandro no me dijo nada.
- Venga demonio tenemos un invitado a quien quiero que conozcas- le cogí de la mano en la que segundo antes había tenido el cigarro y le bese con mucho cariño en los labios, el me respondió cogiéndome de la cintura con la mano izquierda que tenia libre y le dio un toque de pasión al beso.
- Estallen, pero la verdad es que no me hace mucha gracia conocer a mi rival ya que si te soy sincero estoy un poco celoso de él, te llevas mucho tiempo hablando de él.
- Alejandro no tienes ningún derecho a estar así ya que te recuerdo que tú sigues estando compartido con Lola y que a los ojos de tu familia ella sigues siendo su pareja y no yo.
- Pero sabes que solo te quiero a ti, y lo de Lola me resulta difícil nada más.
- Pues yo también te quiero, por eso estoy a tu lado sin importarme nada.
No hablamos más tiré de la mano de Alejandro asta tenerlo cerca del salón, pero cuando vio a Carlos, me soltó rápidamente y se puso tenso.
- ¿¿Carlos??- preguntó
- ¿¿Alejandro??-contestó él- ¿Qué aces aquí? No se supone que deberías estar en tu casa.
- Esta es mi casa- le contestó Alejandro.
- No me lo creo, mamá pensaba que estabas viviendo en una casa solo y que empezarías a plantearle a Lola lo de vivir juntos.
- Espera, espera ¿mamá? ¿Sois hermanos? - pregunte confundida.
- Madre mía lo que se va a liar aquí- comentó Adrián.
- Si Sandra somos hermanos, y encima gemelos- me contesto Alejandro
- Por eso me sonaba tanto tu cara- le dije a Carlos.
- Espera, espera..Antes dijiste que me ibas a presentar a tu pareja- reflexionó Carlos.
Alejandro me miró con cara de asustado y de miedo, ya que si su hermano se enteraba que le estaba mintiendo a Lola este se lo contaría y se metería en un gran problema.
- Si Carlos, somos pareja, pero de casa, cuarto de baño, rincón del sofá y de baile, nada más lo que pasa que le he cogido mucho cariño y nos llamamos cariñosamente así ¿Verdad Alejandro?- le pregunté mientras lo cogía del brazo y le miraba apuradamente haciéndole una señal con la cara para que no me dejara sola e interviniera.
- jaja cierto Sandra, es cierto nos tenemos mucho cariño hermanito.
Carlos parecía haberse quedado satisfecho con lo que le contamos Alejandro y yo, lo que quedó de tarde trascurrió sin problemas, aunque todos estábamos un poco tensos por lo que podría pasar en cada momento.
- Bueno creo que ya es hora de que me marche, es tarde y mañana tengo que hacer un par de cosas en el curro, antes de reunirme contigo Sandra.
- ¿Cómo as venido?- le preguntó Alejandro.
En taxis, así que cogeré otro.
- No digas tonterías Carlos que Alejandro te acerca. De todas formas él y yo hemos quedado en salir a la cuidad para comprar la cena.
Alejandro me miro, como diciéndome que él no me había dicho nada, pero es que Veli también me miró ya que ella había quedado en hacer la cena, yo le miré a los dos y les hice una señal para que se callaran, sin que Carlo se diera cuenta.
- Si es cierto, así que no pasa nada que nosotros te acercamos a casa.
Adrián y Veli se quedaron en la casa, mientras Alejandro subía a por el chaquetón, Carlos y yo nos metimos en el coche, el se montó delante ya que se lo pedí yo.
- Nunca pensé que tu fueras el gemelo de Alejandro, valla casualidad.
- Si lo es, pero si te digo la verdad me asuste cuando me dijiste que erais pareja jaja si se entera Lola lo mata y a ti también.
- Jaja si, menos mal ¿no?- le contesté un poco asustada por imaginarme la escena, pero menos mal que Alejandro no tardó mucho, el se montó el en coche se puso en el cinturón, y arrancó el coche. El trayecto no fue largo y cuando nos dimos cuenta la presencia de Carlos ya no estaba, cuando Carlos se bajó del coche yo salí de la parte trasera y me monté delante.
Alejandro volvió a arrancar el coche después de despedirse de su hermano, a medio camino, giró para la derecha, me quedé un poco extrañada por el cambio de dirección pero no le dije nada, luego paso una rotonda y giró por una calle que estaba cerca de un descampado, metiendo un volantazo se metió en el y se alejo de la carretera y de las luces de los coches asta perdernos en la oscuridad de aquel sitio.
CAPITULO 11: UNA BONITA EXPERIENCIA.
Cuando se alejó lo suficiente paró el coche, se quito el cinturón y encendió una pequeña luz que había en el techo justo en medio de los dos, cerramos un poco los ojos, asta que estos se adaptaron a la luz tenue que había dentro del coche de Alejandro.
- Bueno me preguntaras que hacemos aquí, pues te diré que no lo se, me a llevado asta aquí un impulso, me gusta esto porque esta alejando de toda sociedad y aunque no lo parezca, detrás de nosotros allí a lo lejos el mundo sigue y las horas y parece que aquí se a parado todo.
Mire a Alejandro sin saber bien que decir, solo le mire a los ojos, marrones que aquella pequeña luz le daba aquel tono tan caramelizado y nos quedamos mirándonos sin saber bien el porqué, sin pensarlo me quité el cinturón y me apoyé en la puerta para ver a Alejandro de frente.
El se me acercó y cerró los ojos, besándome en los labios, yo no me atreví a tocarlo, pero le seguí aquel beso, poco a poco, mis manos empezaron a tocarle la cara, las mejillas y pasaron a su cabello, por detrás del cuello, me acerqué su cabeza y por esa regla de tres sus labios a los míos, estaba asustada no sabia como acabaría aquello, pero también estaba a gusto por tenerlo a mi lado, el se me fue echando encima poco a poco, muy lentamente y mis brazos fueron, poco a poco abrazándolo, recorriendo su espalda vestida con aquel encantador polo rosa con rayas blancas, pasó e su asiento al mío, pero antes de eso bajo el asiento donde yo me encontraba para que me tumbara, el se echó encima mía.
- ¿Estas bien?-Me preguntó
Yo no me atreví a decirle nada solo le hice un gesto positivo con la cabeza, el me siguió besando y yo a él, yo no le quitaba mis manos de su espalda y mis labios bajaron lentamente por su cuello, hasta que le besé tiernamente en él, sus manos iban subiendo mi camiseta morada, buscando por el trayecto mi blanca piel, acariciándola con la yema de los dedos.
-¿No te importa que te toque no?, si te molesta algo dímelo.
Estaba muy asustada, la respiración la tenía entrecortada aún así le dije a Alejandro que no me importaba nada.
Alejandro me subió mas la camiseta y me bajo mi sujetador rosa, el me besaba en los labios, mientras sus manos acariciaban mi barriga, mi cintura y mis pechos, por un momento paró, se echo atrás y me miro, yo le sonreí y le toque sus labios y su nariz, luego el me besó el cuello, y terminó besándome los pequeños pechos que ahora yacían descubiertos, luego de aquella sensación en la que no había sentido absolutamente nada, me bajo la camiseta y me beso otra vez, esta vez solo se concentró en besarme, estuvimos así un rato los dos pegados uno con el otro, sin importarnos lo que pasaba a nuestro alrededor, allí en aquel rincón que no tenia dueño, que era libre.
CONTINUARAAA....
