Hace ya bastante tiempo al sur del planeta Lugia, un planeta muy parecido a la tierra en cuanto montañas, mares, flora y fauna, existía un pequeño reino el cual estaba repartido social y geograficamente por la gente que vivía en el pueblo que no era más que unas cuantas de casas que rodeaban el palacio Real y la gente que vivía a las afueras, que casi siempre era gente pobre que vivía de la agricultura, la caza o la pesca.
Pues bien en estas afueras, en una preciosa casita/cabaña situada entre algunos árboles cuyas copas siempre estaban llenas de pajarillos que hacían con sus cantos y con ayuda del viento que tanto en los amaneceres como atardeceres pareciese sonar música vivía Eragon con su abuelo y su primo Alex .Tanto Eragon como Alex eran huérfanos y llavaban con el viejo Francisco muchos años.
Alex había perdido a sus padres cuando era muy pequeño por culpa de una epidemia que asaltó al reino vecino dejando huérfanos a la mayoría de los niños que, inexplicablemente resultaron inmunes a tan mortal enfermedad..
Era un muchachito de pelo negro, un chico debilucho cuyo rostro tenía una expresion de cansancio, sus ojos eran grandes y en ellos se marcaban profundamente las ojeras.
Eragon en realidad no era nieto del viejo. Francisco se lo encontró siendo un bebé en las motañas cuando se disponía a emprender su viaje por el río, viaje que hacia un par de veces al año para cazar y a la vez cruzar el valle hasta llegar al puerto donde cambiaba carne y pieles por otros víveres y así tener bien provista la despensa. Eragon era un niño rubio de ojos azules como el mar, su piel era muy clara y en su mejillas se dibujaban unos mofletitos sonrojados. A diferencia de Alex, el chaval había crecido fuerte y rebusto y ayudaba a su abuelo en todos los bienestares, sobre todo a la caza ya que en los últimos tiempos Francisco ya no conservaba la misma puntería que de joven por culpa de la vista.últimamente la caza no se daba nada bien y tanto Eragon como Alex soñaban en cazar el gran ciervo. Aunque para Alex ya era bastante poder cargar con la escopeta. Por eso una noche se acercó al abuelo mientras este se calentaban al lado de la chimenea sentado en su viejo sillón a la vez que limpiaba su rifle del que decía que era su mejor amigo ya que en una ocasión lo salvó de morir de las garras de un oso y le dijo que tenia intención de ir a las montañas en busca de ese ciervo que tantas veces había escapado de ellos. Francisco dejó a un lado su rifle y le dijo a los chicos que se acercaran. Los chavales hicieron caso a su abuelo. Se adelantaron poniéndose cerca del fuego dispuestos a escuchar
Asi comenzo la historia:
-A ver chicos ¿de verdad quereis hacer ese viaje?-En los ojos de Alex, brillaban la emoción pero sabía que el no soportaria tan duro viaje.
-Sí, abuelo -dijo Eragon
-Pues bien, entonces si tan decidido estás debo contarte algo sobre esas montañas y sus moradores. Dicen las gentes que en dichas montañas vive una bestia, no sé deciros como es porque nadie la ha visto pero si al hombre que dice poseer toda la verdad.Un extraño hombre que dice que puede convertirse en gato
Alex y Eragon cada vez estaban más entusiasmados con el relato.
Continuaron escuchando al abuelo mientras cenaban, estaban tan embobados con la historia que apenas mordisqueaban de vez en cuando un trozo de pan y un pedacito de queso, fué la unica noche en que Eragon no le repetía a Francisco lo bueno que estaba el queso que este mismo fabricaba con la leche de sus cabritas.
Cuando las brasas de la chimenea enpezaron a apagarse se fueron a dormir, aunque los dos primos se llevaron toda la noche hablando sobre la historia que acababan de oir.
Fué entonces cuando decidierón que el día siguiente prepararían todo lo necesario para emprender su viaje al día siguiente, cuando amaneciera y así se quedaron dormidos
CAPITULO 1 "LA GEMA"
Empezaba a amanecer y Eragon al que casi simpre se le pegaban las sabanas dió un salto de la cama
-! Vamos Alex ! Hay muchas cosas que hacer
- Pero si todavía es muy temprano -dijo Alex al que no le ilusionaba tanto la idea, pero no quiso decirle a su primo que le asaltaban las dudas y terminó levantándose mientras se frotaba los ojos con las manos
- Venga vamos a levantarnos y te cuento que vamos hacer mientras desayunamos.
Su abuelo se sorprendió cuando vió aparecer a los dos chicos por el establo tan temprano,estaba ordeñando y Eragon entró gritando:
- Abuelo, abuelo danos ahora mismo 2 tazones bien grandes de esa leche
- Ahora mismo grandullón, pero dime ¿Dónde vas con tanta prisa?
-Hoy es un día muy especial abuelo, cuando terminemos nuestras tareas, vamos a preparar todo lo que necesitemos para nuestro viaje
- !Ah! pues si es así luego te preparo una bota de pellejo llenita de leche calentita recién ordeñada
-Gracias abuelo -dijo Eragon
Cuando terminaron de desayunar los dos chicos se emplearon a fondo en ayudar a su abuelo. Como Alex era muy debilucho y no podía hacer grandes esfuerzos se empleaba en los quehaceres domésticos aunque siempre contaba con la ayuda de su familia para que no se cansara mucho. Eragon se empleaba en cortar leña, dar de comer a los animales, sacar el agua del pozo y cuidar tambien el huerto que tenían.
Eran trabajos que casi siempre los tenían ocupados todo el día pero era tantas las ganas que tenía Eragon que a media tarde estaba todo listo y eso porque los animales comían y se ordeñaban 2 veces al día que sino hubiese terminado mucho antes.
Cogio un petate, echó un par de mudas, un trozo de jabón para asearse y una manta de lana, luego fue a la cocina y cojió un buen trozo de queso, pan, chorizo, arenques y como no, la leche que el viejo le había preparado y que estaba en la bota que colgaba del respaldo de una silla de madera que había en la sala junto a la chimenea. Le preguntó a Alex sí había guardado sus cosas y este le dijo que sí, aunque le mintió.
Alex llevaba todo el día pensando como decirle a Eragon que no iba a ir pero veía tan ilusionado al chico que cuando llegó la hora de dormir todavía no había encontrado el momento oportuno.
Se acostaron temprano pues el día siguiente tenían previsto levantarse antes de que el sol empezara a despuntar.
Llegó el gran día. En los cristales empezaban a resbalar las gotas del rocío al fundirse las escarchas del frío de la noche con los primeros rayos del sol, en la copa de los árboles los pájaros revoloteaban como locos anunciando con su pío-pío el comienzo de un nuevo día. Eragon miró hacia el otro lado de la habitación buscando a Alex, pero vió sorprendido que la cama de este estaba vacía, aunque aun conservaba el calor entre sus mantas.
Bajó corriendo por las escaleras llamando a gritos a su primo, pero dió un frenazo en seco cuando vio que Alex y Francisco estaban sentados delante de la chimenea y que en el rostro de Francisco había una expresión de preocupacion. Eragon se asusto y preguntó:
-¿Qué pasa abuelo? ¿Por qué tienes esa cara ? ¿Y qué hace Alex levantado?
-Tranquilo chico, -contesto el abuelo.- acércate y te cuento.
-Mira hijo, Alex y yo hemos estado hablando y como tu sabes no creemos que su salud sea la más idónea para acompañarte en tu aventura, además yo también estoy viejo para quedarme solo así que pensamos que es mejor que no vaya.
Eragon dudó durante unos segundo si continuar con la idea pero automáticamente dijo:
-Bueno que vamos a hacer, pero ya no puedo echarme atras, al menos llevo los perros de caza que me servirán de compañía aunque no pueda hablar con ellos.
Dicho esto terminó de desayunar, cojió el petate y se dirigió a la puerta.
Fuera lo esperaban ya Alex y su abuelo que se habían encargado de preparar a los perros y el armamento que llevaría el chico.
Se despidieron primero los primos, Alex le dijo que lo sentía y Eragon le dijo que no se preocupase porque en el fondo llevaba toda la rozón.
-¿Quién se iba a encargar sino de la casa y el abuelo?
-Cuídate mucho Era.
-Lo haré.
Luego se dirigió con pies firmes hasta Francisco.
-Bueno abuelo, ya me voy.
-Recuerda todo lo que te dije sobre el hombre gato y de la bestia que dicen poseer y sobre todo recuerda las cosas que te enseñe sobre la caza y como sobrevivir en esas montañas y ten siempre en cuenta que un ciervo, por lo grande que sea no es lo suficientemente importante para poner tu vida en peligro.
-Lo tendré presente.
Se dieron un abrazo y Eragon empezó a caminar.
-!Espera un momento! -grito el abuelo
-Se me olvidaba darte un regalo. Volvió a entrar en la casa y salió un un rifle.
-Toma, este es mi viejo amigo y quiero que te acompañe en tu aventura.
-Gracias abuelo.
Se volvieron a abrazar y Eragon emprendió su camino por el sendero. De vez en cuando volvía la cabeza atrás y veía a Alex que agitaba su mano diciendo adiós.
-Que tengas mucha suerteeee.......
Fue lo úlimo que alcanzó a oír antes de perderse por el horizonte.
Poco después Eragon se empezó a dar cuenta de que estaba solo y que su aventura acababa de comenzar. Miró a los perros y les dijo:
-Amigos ahora estamos solos vosotros y yo así que por favor ayudadme en todo lo que podais a ver si cazamos pronto ese ciervo y volvemos a casa sin ningún contratiempo.
Siguió caminando casi todo el día hasta que se sintió agotado, durante todo ese tiempo no vio ni rastro del gran ciervo.
Solamente de vez en cuando los perros se habían alborotado siguiendo el rastro de algun conejo. Buscó un sitió donde poder acampar, pasar la noche, coger fuerzas para adentrarse en el bosque al día siguiente y refugiarse un poco del frío.
Buscó a su alrededor algo de leña y encendió un buen fuego.
Sacó de su atillo algo de comer, aumque en realidad era para acompañar la carne de conejo que enpezaba a cocinarse sobre las brasas de la hoguera.
Compartió los restos de carne con los perros y cuando terminó se apartó un poco de la candela, lo suficiente para no quemarse si por casualidad durante la noche saltaba alguna chispa, pero no por eso iba a pasar más frío ya que desde muy pequeño sabía que lo mejor para no congelarse de frío si se perdía en el bosque o en las montañas y no tenía posibilidad de hacer fuego usar el calor que desprenden los animales con sus propios cuerpos, así que sacó su manta de lana, echó unas cuantas de ramas al fuego y se contruyó un mullido lecho, se acurrucó entre Antuan y Layca que eran sus perros y se quedó dormido. No tardó mucho a enpezar a roncar, ya que el día había sido muy duro y estaba agotado. El silencio de la noche era maravilloso, solo se escuchaba los ruidos propios de la Naturaleza:
El agua del río corriendo entre las piedras, el viento meciendo las ramas de los árboles y a los juncos que nacían en las orillas, alguna que otra rana croando y como no la dueña y señora de las copas de los árboles, la enorma lechuza blanca.
De pronto, entre los arbustos se escucharon unos ruidos, los perros se sobresaltaron y enpezaron a ladrar despertando bruscamente a Eragon.
El chico se asustó en un principio porque no sabía de que podía tratarse, cogió el rifle, se escondió detrás de una roca y esperó a ver como los perros sacaban de entre los matorrales a lo que fuese que hiciera ese extraño ruido.
-!Dios mío es el! - pensó Eragon
-!Antuan, Layca aquí ! - susurró a los perros mientras intentaba apuntar con su rifle al ciervo.
Era tal la sensacion que recorría su cuerpo, que no paraba de temblar.
Una sensación que no era mas que una mezcla entre tener la oportunidad de poder cazar la pieza que tanto deseaba y el miedo de encontrarse ante tan gran aanimal.
Estaba ya amaneciendo y Eragon seguía escondido detras de la roca esperando el momento oportuno para disparar. El ciervo por su parte seguía comiendo y pareciese como si no le importase demasiado la presencia del joven.
Solamente cuando este se disponía ya a disparar, justo en el momento en el que decidió apretar el gatillo de su arma el animal volvió la cabeza hacia la roca donde se encontraba escondido el chico, lo miró a los ojos (o eso le pareció a Eragon) y se alzó sobre sus patas presentando su fornido pecho como si con su provocación le estuviera diciendo al muchacho que le disparase ya.
Eragon disparó, ¡Pam!, ¡Pam!, ¡Pam! Lo hizo dos o tres vaces más, no porque fallase sino por quequería asegurarse de su triunfo.
De su retina tardó tiempo en desaparecer la imagen del ciervo cayendo abatido por la muerte.
Antuan y Layca salieron corriendo.
Eragon al principio tardó en reaccionar, pero, en cuanto se dió cuenta de lo que acababa de sucedercorrió también tras los dos perros.
De pronto, el tiempo comenzó a cambiar, el viento soplaba como si se avecinara una tormenta. Los pájaros parecian volar sin rumbo, y, los pequeños animalillos corían a todavelocidadde un lado a otro.Eragon empezó a notar como la tierra temblaba bajo sus pies.Seasustó tanto que no dudó en tirarse al suelo. Notó como caían rocas de la gran de la gran montaña, y, en un acto reflejo se cubrió la cabeza con las manos. El temblor duró pocos minutos, cuando se sintió seguro de que todo había pasado y estaba en calma se incorporó. Se sacudió la ropa y miró a su alrededor. El cuerpo inerte del enorme ciervo seguía en el mismo lugar. Antuan y Layca estaban estaban bien, pero, parasu asombro el paisaje parecía haber cambiado.
Bajo sus pies, la hierba presentaba numerosas grietas, algunos árboles habían caído arrancados totalmente de raíz al levantarse el suelo, el río había cambiado su curso y en el pie de las montañas se había abierto una gruta.
Pero le chico cuando vió que todo había pasado quiso ponerse inmediatamente manos a la obra para constrruir una especia de trineo donde cargar su gran trofeo.Cogió un hacha y se dirigió a unos de los árboles que había caído con el seísmo.Cortó unos cuantos de troncos, los amarró con cuerdas hechas de ramas trazadas y cargó en su trineo recién construido el enorme ciervo.
Estaba super contento, primero porque el haber cazado el gran ciervo le suponía una gran satisfacción personal y segundo que tal ejemplar iba a solucionarles a él y a su familia muchos problemas económicos ya que en el pueblo sacaría un buen dinero.
Cuando terminó se acercó a la orilla del río para asearse un poco pero cuando miró al agua para lavarse la cara vió algo que le llamó la atención.
-¿Qué es eso?-Murmulló Eragon.
Se inclinó un poco para recogre lo que al principio le había parecido una piedra.
-Sí, es una piedra ¡pero preciosa!-Dijo Eragon.
-Soy rico -Y empezó a saltar de alegría.
Amarró los perros al trineo y dijo:
-Chicos esta noche quiero dormir en mi casa, así que nada de entretenernos por el camino..
Durante el viaje , Eragon no paraba de pensar en la cara que pondrian Alex y su abuelo cuando lo viesen aparecer y cuando les dijera que iban a ser ricos.Tampoco dejaba de pensar en todo lo que le abia ocurrido .
Despues de varias horas caminando, el sol empèzaba ya a descender avisando de que faltaban pocas horas para que este se pusiera en el horizonte.Eragon estaba cansado pero sabia que si no paraba mas que lo justo para que los perros descansaran y bebieran algo podrian estar en casa pronto y no tendrian que hacer noche fuera.
Algo despues la noche ya habia caido pero Eragon ya estaba en terreno que conocia como la palma de su mano y se negaba a no conseguir llagar.
A su nariz llego un olor muy conocido y que lo hizo sentirse muy bien, era el olor de la madera ardiendo en la chimenea, siguió su rastro y no tardo mucho en divisar la luz iluminaba el final de su aventura.En la luz de la casa estaban Franciscoy su nieto Alex junto a la lumbre como de costumbre,Francisco tenía la vista perdida mirando el fuego mientras rezaba sujetando entre sus manos un rosario al que no paraba de darle vueltas cuenta tras cuenta, rezo tras rezo supongo que para que no le pasara nada a Eragon.
Alex leia un libro que le había dejado su primo antes de marcharse.
De pronto oyeron ladrar a los perros . El viejo Francisco conocía perfectamente el ladrido de Antuan y Layca y como no la voz de Eragon que corria tras ellos gritando
-!Abuelo!!abuelo!
A Alex un vuelco al corazón al oír la voz de su primo.
No llevaba fuera más que un par de días, pero lo había echado mucho de menos ya que casi nunca se había separado.Corrieron los dos hacia la puerta y vieron a Eragon que se acercaba, Alex dijo:
-Abuelo, ¿Habrá conseguido Era cazar algo?
-¿Cómo crees?- dijo Francisco.
-¿No ves lo contento que viene?
Pero conforme Eragon fue acercándose.Francisco se dió cuenta de que en el trineo traía una gran pieza y se sintió orgulloso de su nieto
-Alex,abuelo lo he conseguido -dijo el chico-He conseguido cazar
al gran ciervo
-!Anda ya ! no será él es imposible. -dijo Alex
Francisco se acercó un poco más al trineo y se quedó perplejo al ver que si era el gran señor de las montañas de Alagaesia
Soltó a los perros y los llevó a darles algo de comer y beber.Francisco cuidaba muy bien de sus animales, luego volvió a salir fuera, donde estaba Eragon con Álex hablando de todo lo que había vivido y sobre todo en el momento que dió muerte al gran animal.
Álex no hacía más que mirar una y otra vez al gran ciervo. El abuelo dijo:
-Vamos dentro que aquí hace bastante frío y además es muy tarde, cambiate de ropa y come algo hijo.
-Sí abuelo.
Eragon no había dicho nada sobre la piedra.
Quería asegurarse de que la piedra era buena, venderla y así darle una gran alegría a Francisco. Aquella noche Álex no paraba de hacer preguntas a su primo, Eragon le contestaba entre verdades y alguna que otra exageración pero el chico estaba muy cansado y cuando se dio cuenta Álex estaba hablando solo pues su primo hacia ya un buen rato que se había quedado dormido.
A la mañana siguiente Eragon tardó en levantarse, Francisco le dijo a Álex que no lo despertarse y que lo dejara dormir un poco más .Cuando se levantó le pidió permiso al abuelo a lo que el anciano no se opuso ya que eran pocos kilómetros y no le vendría nada mal al chico.
Primero hizo algunas tareas ya que en los últimos dias no había podido ayudar a Francisco con el tema de su viaje y aunque en su ausencia se habían apañado bien, había algún que otro trabajillo atrasado.
Nada más terminar volvió a poner a los perros en el trineo y empezaron su camino hacia el pueblo.
CAPITULO 2 "UN REGALO DEL DESTINO"
Mientras viajaban hacia el pueblo de Yazuak, Eragon iba pensando si decirle a su primo lo de la gema que había encontrado junto al río Anora , en un momento dado el chico metió la mano en su bolsillo y sacó algo envuelto en un pañuelo, era la gema. Álex al ver aquella preciosidad creyó que su primo se la había robado a algún rico de los que solían viajar en caravanas hasta el desierto de Hadarac.
-¿Cómo puedes pensar eso de mí? - dijo Eragon.-¿Me has visto alguna vez en tu vida robarle algo a alguien?
Álex pidió perdón a Eragon y le suplicó que le contase de donde había sacado yan espectacular piedra.
Eragon le contó como la encontró , pero que no sabía ni de donde procedía ni de si era auténtica o no .
Era una gema muy extraña,tenía una forma ovalada casi como la de un huevo,su color era entre un verde esmeralda y un gris perla.Siguieron caminando hasta que llagaron a Yazuac.
Cruzaron el puente que marca los límites y se dirigieron rumbo a la posada.Francisco les había dado la dirección a los chicos.
Era un sitio donde solían hospedarse mercaderes y cazadores y donde se reunían para hacer negocios o conversar en su taberna,una estancia bien iluminada con una gran chimenea, una barra que recorria la habitación de una punta a la otra y varias mesas con sus respectivas sillas.
Curiosamente el que regentaba la posada y su taberna era el carnicero del pueblo.
Por el camino todos volvían la cabeza cuando los veían pasar.Álex al principio se asustó pero Eragon lo tranquilizó y le hizo ver que el motivo de aquellas miradas eran porque llevaban al gran ciervo.Nada más llegar a la posada tanto el carnicero como su esposa salieron a recibir a los muchachos y en el momento que este vió al ciervo quiso negociar con Eragon, pero el chico venía avisado por su abuelo de que tuviese cuidado y de que no negociase con el primero que le ofrecieran una cantidad agradable a sus oídos Eragon le dijo que no estaba esa noche en condiciones de negociar y que hablarían al día siguiente pero que primero querían descansar así que pidieron una habitación y le preguntó al posadero que si tenía algún sitio para los perros y su trineo.Este le proporcionó un pequeño rinconcillo y al chico le pareció perfecto.
Una vez en la habitación,Álex no paraba de mirar por la ventana.La luna brillaba por encima de los tejados y parecía un foco que iluminaba los torreones del Palacio Real.
Eragon sin embargo miraba de un lado a otro de la habitación.De pronto llamaron a la puerta.Era la mujer delñ tendero que le traía toallas limpias y algo de comer.Era una mujer morena entrada en años ,tenía en su cara infinidad de arrugas aunque las que más llamaban la atención eran las que surcaban su frente y la de sus manos.
A pesar de su sobrepeso se movía con bastante agilidad.Creo recordar que se llamaba Irina.Esta señora y su marido,el posadero tenían una única hija,Isabela que en nada se parecia a sus padres ya que parecía bastante fina y sobre todo atractiva.Una bellísima doncella de piel oscura y ojos color miel.Pues bien,Eragon dejó pasar a Irina dentro de la estancia,la mujer dejó la bandeja con los platos encima de una mesa que había al lado de la puerta.En ella Eragon había dejado el pañuelo que envolvia la gema.Álex ni siquiera se había percatado de ella.El chico le dijo a la mujer que tuviese cuidado cuando limpiase.Le preguntó a loa mujer si sabía de alguien que le pudiera tasar aquella piedra estraña y ella le dijo que le preguntase a su marido ya que siempre negociaba con los mercadares que venían al pueblo y que compraban todo lo que se les ofrecía.Eragon y Álex se tomaron aquel caldo calentito,que les sentó divinamente mientras Irina limpiaba un poco la habitación y cambiaba la ropa de los catres y un par de toallas que había doblado junto a una palangana.Cuando Irina acabó se despidió de los muchachos dándoles las buenas noches y les dijo que si querian conseguir un buen precio por el ciervo era mejor que madrugasen.
-Gracias,señora que usted tambien descanse.
Dijeron los primos al mismo tiempo.
Cuando la mujer se fué Álex le recriminó a Eragon que no le hubiese contado nada sobre la gema de su abuelo antes de partir ya que este que para Álex era un hombre muy sabio podría haberle contado algo.
Eragon le hizo jurar a Álex que no diría nada si le contaba la verdad y el chico se lo juró .
-No dije nada porque realidad tomé otro camino distintó al que me aconsejó el abuelo.El rastro del gran ciervo me llevó hasta cerca de las Montañas Vertebradas.
-¿Cómo? ¿Estás loco?- interrumpió Álex.
Las Montañas Vertebradas era un sistema montañoso del que siempre se contaban historias de extraños seres que casi siempre eran de mal agüero.
Los cazadores o viajeros que osaban adentrarse en ellas o no habían regresado o bien no querían volver a escucharlas.
Eragon no tenia miedo a nada, es mas, el procedía de aquellas misteriosas montañas y quizas por ese mismo motivo el tambien era un tipo extraño.
Álex comprendió entonces porque Eragon no le había dicho nada a Francisco, pero entonces un escalofrío recorió su cuerpo, de momento se le vino a la cabeza la imagen de la gente mirándolos cuando cruzaban el puente para entrar en Yazuac y empezó a temer que el motivo de esas miradas fuesen por que la gente supiese de donde venía el ciervo.
Se recostó sobre la cama e intentó dormir un poco pero no pudo ni pegar ojo a pesar de que estaba muy cansado Eragon sin enbargo llenaba toda la habitación con sus ronquidos.
A la mañana siguiente, antes de que empezara a amanecer los dos chicos se levantaron.Se lavarón en la palanga que Irina le había llenado de agua la noche anterior y bajaron a la taberna.Allí estaba Isabela que les invitó a que se sentaran y les preporcionó un buen desayuno.
Pronto la estancia espezó a llenarse de mercaderes y cazadores que marcaban orgullosos las piezas capturadas.
Eragon se dió cuenta de que los hombres murmuraban y que les miraban aunque intentaban desimular.
Era ovio que se había corrido el rumor entre los cazadores de que los chicos habían cazado al al gran ciervo.La importancia y la expectación que creaba esta hazaña era increíble sobre todo por lo que suponía. Desde hace muchísimo años los grandes cazadores habían seguido las huellas del gran ciervo en numerosas ocasiones pero todos cedían en su enpeño cuando este se adentraba en las montañas Vertebradas.
Todo el mundo tenía miedo a ese lugar. Eran infinidad de historias las que se contaban sobre ellas,las mujeres decían que estaban encantadas, que en otros tiempos,y según ellas,no hace mucho tiempo, allí se veía muchísimas maravillas y que se vivía muy feliz pero que una hechicera encantóel lugar para que nadie que viviese allí fuese feliz según las mujeres por envidiar la suerte de la reina Rubí.Y a que esta se había casado con un hombre que la bruja amaba y haberle dado a este un heredero. Bueno, pues como iba contando Eragon se dió cuenta de que los hombres estaban pendiente de él y de Álex,derepente vió como uno de ellos se hacercó al posadero y le preguntó algo y como este señalaba hacía ellos.El hombre se dirigió hacia donde estaban los primos sentados y se presentó:
-Hola,soy Leonardo¿Puedo sentarme con vosotros?Me gustaría hablar.
-Sí,claro- Dijo Eragon.
Leonardo retiró una silla que había en una mesa situada a su izquierda y se sentó al revés apoyando sus brazos sobre el respaldo y siguió hablando.
-¿Es verdas que habeis cazado al gran ciervo?.
-Claro que sí-Dijo Álex¿Es que lo dudas?.
-No,no chico¿Como crees?Ya lo ví ayer cuando llegabais a Yazuac y ahora esta expuesto con las piezas d elos demás cazadores en el porche.
-Bueno¿Y que quieres entonces?-exclamó Eragon-que yo sepa tú no eres mercader.
-No, pero soy uno de los cazadores más antiguoas de aquí y conozco muy bien este negocio.Yo se de un mercader musulman que lleva mucho tiempo detrás de esta pieza, es pra un comprador suyo, un príncipe árabe que quiere comseguir esa cornamenta para exponerla en las paredes de uno de sus palacio.Un coleccionista de maravillas.
Eragon le preguntó que cuanto le podía sacar y Leonardo le dijo que podían sacar unas 300 monedas pero que algo tendría que ganarse él.El chico estuvo deacuerdo y acordó con Leonardo darle un 10%.
Leonardo se levantó de la mesa y le dijo a los chicos que estuviesen dentro de media hora en el porche.
Pasaron los 30 minutos y los dos primos se dirigieron al porche como les dijo Leonardo. Desde lejos vierón como los dos hombres les estaban esperando, el cazador era un hombre de unos 40/45 años, muy alto y bastante fuerte con unacaballera rubia y rizada que le caía sobre los hombros.El mercader era fácil de reconocer.Era un musulmán de piel,pelo y ojos oscuros y como tal vestía.Llevaba una túnica de color granate cojida a la cintura con una una cuerda de esparto y un turbante negro del que prendía un broche del que diría que pareciese bastante valioso,en sus pies unas zandalias de cuero que dejaban los dedos al descubierto.
Leonardo salidó a los chicos efusivamente, estaba muy contento pues había conseguido vender el ciervo por 430 monedas y dos sacos de arroz.
Eragon le dió entonces más de lo que habían acordado, 60 monedas y un saco de arroz.
A Leonardo le faltó besarle los pies al chico.Era un padre de familia numerosa, su esposa no andaba bien de salud desde que dió a luz no hacía ni un par de meses a sus gemelos,tenía otras tres hijas pequeñas y eso iba a suponer un respiro en su tan aplastada economía.
Los primos también se abrazaban estre sí, mientras daban saltos de alegría porque no hay que olvidar que ellos tambien eran pobres.
Ayudarón al mercader a cargar al animal sobre un grandioso elefante.
De repente Eragon se fijó en el mercaderr o más comcretamente a su turbante.Le llamó mucho la atención la esmeralda que prendía en forma de broche y pensó en la gema que el tenía guardaba todavía sobre la cómoda da la habitación en el interior de la posada.
Entró corriendo dentro, subió las escaleras asta el primer piso y entró en la habitación.
Dentro estaba Isabela que se asustó cuando vió entrar a Eragon.
-Lo siento,crei que no había nadie dijo Eragon.
-Vine a hacer las camas y a cambiar el agua de las palanganas.
El chico vió que el pañuelo con la gema no estaba sobre la cómoda y le pidió explicaciones a la chica.
Su voz sono tan aguda que la chica casi se pone a llorar.
-Lo siento señor, la guardé en el cajón mientras limpiaba.
El muchacho se sintió mal por haberle hablado así a la pobre Isabela y le pidió disculpas.Metió la mano en el bolsillo y saco una moneda y se la dió de propina.
Estaba muy contenta pues allí la verdad es que la gente no solía ser muy generosa.
Eragon volvió a bajar corriendo las escaleras esta vez llabando laen la mano la gema que ser encontró y se acercó al mercader que estaba revisando el cargamento de su caravana.Era una caravana digua de numerosos elefantes y camellos que portaban toda clase de mercancias,bellas telas para las mujeres del sultán arabe,grandes baules repletos de valiosas piedras preciosas y obras de arte y como no muchísimo marfil ya que el principe arabe mandaba incrustar tanto piedras como decorar con dichos colmillos incluso contruir estatuas a su antojo.
Eragon se hacercó al mercader y destapando la gema le dijo:
-¿A visto usted algo parecido como esto?
El mercader se puso un pequeño monoculo en forma de lupa y inpecionó determinadamente la piedra.
-Nunca he visto algo como esto ¿De donde la sacaste?.
Eragon le conto como la había encontrado y como ocurrió explicandole también lo vivido cundo notó la tierra temblar a sus pies.
Rapidamente el hombre apartó la gema de el.
-Llevatela,llevatela de mi vista exclamó en su excaso casteñano.
-!Esta maldita! y salió huyendo tropezando con una piedra.
Esto le dió más la comvención de que la piedra era maldita.
Pero Eragon no echó cuenta a todas las cosas que de la boca del hombre salían.
Quiso escuchar la opinión de otros expertos en piedras preciosas que se encontraban en la plaza de Yazuac.El mercadillo de la aldea,donde todo se compraba y se vendía.
Llegó a una calle emprendada en la que se había instalados algunos tenderetes, en ello los mercaderes exponían sus mercancías.
En el ambiente había un intenso aroma a especies que se mezclaban con aromas y incienso que elaboraba un viejo indú.
Eragon entró en una pequeña tiendecita en la que se vendían todo tipo de piedras preciosas era lo que digamos ahora una joyería.
En la puerta había había un letrero que decía "Se compran piedras y gemas sin pulir".
El chico entró y vio a un anciano de largas barbas blancas que examinaba con detenimiento unas piedras que tenía en el mostrador en un trozo de terciopelo rojo.
Al ver al chico el anciano guardó las piedras y dejó lo que estaba haciendo.
-¿Que se te ofrece joven? preguntó el anciano.
Sin dudar mucho sacó la gema y se la enseñó al anciano.
Este la estuvo observando.
-Chico, esta es una piedra única no creo que nadie la hubiese pulido, por lo menos no de nimguno de los pulidores que yo conozco y no son pocos.Fijate en su superficie no termina de ser lisa del todo y al cojerla en peso pareciese como si estuviese hueca.
Eragon le contó donde la había encontrado y también lo que le había pasado con el mercader mulsulmán.
Entonces al anciano le cambió la cara y le pidió al muchaco que se marchase no sin antes decirle que mejor se olvidase de esa piedra pues venderla por lo menos no lo iva a conseguir.
Salió de la tienda sin mirar atras, iba perdido en sus pensamientos, empezaba a hacer bastante calor y tambien espezó a notar el gusanillo del hambre.No le importaba mucho vender la piedra ya que había sacado bastante con la venta del ciervo y curiosamente había halgo que le impulsaba a quedarse con la gema.
Era como si el destino le hubiese echo un regalo.
Volvió a la posada,allí estaba Álex esperandole,no tenía buena cara y tosía demasiado Irina, la mujer del posadero le dijo a Eragon que en su ausencia Álex se había encontrado muy mal y que había venido a verle un curandero y que este le había recetado unos medicamentos que debería ir a recojer a la herbolistería.
Eragon fué y regresó en un pis pas.
Estaba preocupado por la salud se su primo Álex.
Por un momento pensó que el empeoramiento de Alex se debía a como habia dicho el mercader de la maldición de la piedra,pero Eragon no era una persona superticiosa y pensaba que si esta gema tenía algo que ver con magia siempre seria para bien.
Así que decidió quedarse sin ella y volversela a llevar a su casa.
Despues de que Alex tomara aquel preparado se sintió mucho mejor.
Eragon no queria emprender camino de vuelta a casa sin estar seguro de que su priumo estaba bien, pero Alex le dijo que no se preocupase y que lo unico que necesitaba era descansar bien, por eso se marchó pronto a domir.Eragon tardó un poco mas en retirarse, quería dejarlo todo preparado para salir temprano.
A la mañana siguiente Alex tenía mucha mejor cara, ya que apenas tosía, parece ser que aquellas hierbas le habían sentado bien.
Los dos chicos se despidieron del posadero, de su mujer y como no de Isabela, sobre todo Alex que se había sentido muy atraido por ella.
Fué una despedida corta pero emotiva. Tanto madre como hija querían que los chicos volviesen pronto y así se lo hicieron saber. Tras tomar algo se pusieron en camino rumbo a su casa, tenían muchas ganas de ver a su abuelo y mostrarles todas las cosas que habían comprado.
Durante el viaje Eragon empezó a notar que algo
raro le pasaba a la gema.
Esta empezaba como a descascarillarse por uno de sus lados y en su interior parecía que se movia algo.
Antes de caer la noche ya habian llegado a casa. Francisco se alegró de ver a los muchachos. Alex estaba muy emocionado contandole a su abuelo todo lo que les había ocurrido en el transcurso de su viaje.
Pero Eragon estaba más pendiente delo que pasaba con la piedra.
CAPITULO 3:UN NOMBRE PODEROSO.
De repente esta empezó a romperse y se su interior salió un extraño animalito.
Al principio parecía como un lagarto,pero de pronto se dió cuenta de que era un pequeño dragoncillo.
Todo se quedarón mudos por el asombro,sobre todo Francisco que por su edad había oído muchas historias sobre estas míticas criaturas.
-Es imcreíble ¿Como es posible que tengas un dragón?¿Como lo comseguistes?.
Eragon no tuvo más remedio que contarle a su abuelo lo que tanto le había intentado ocultarle.Primero se enfadó mucho, más que nada porque su nieto no hubiese confiado lo suficientemente en él para comtarselo,luego porque se huviera metido en las entrañas de las montañas Vertebradas con el peligro que eso conllevaba, pero se le pasó rapidamente cuando comprobó que no le había sucedido nada y que además había hecho una hazaña que muy pocos habían logrado.
Pero a Ergon no le importaban mucho en ese momento la regañina de su abuelo, estaba muy feliz com su nueva mascota.Alex también estaba muy feliz con la idea de tener una mascota pues aunque se habían criado entre animales, este era muy especial.
Era una criatura de escamas verdes como la piel de un cocodrilo, com algunos toques anaranjados que le Iba desde el hocico y que le recorrian todo el pecho y el abdomen hasta llegar a la cola.
Tenía tambíen unas pequeñas alitas que le daban un aspecto muy gracioso.
Francisco había oido hablar de lo mágico que eran estos seres y le dijo a Ergon que no sabía porqué el destino le mandaba aquel importante regalo y que si los dioses lo había decidido así ,sus motivos tendrían.Pero que eso sí,tendría que cuidar de él de una forma muy especial.
Iban pasando los día y el pequeño dragoncillo iba creciendo.
Un día Eragon se dió cuenta de que aun no le había puesto nombre a su mascota y fué a buscar a Álex que estaba en la cocina llenamdo una olla de agua para preparar la comida.
-Oye Álex,¿Te has dado cuenta de que nuestro amigo aún no tiene nombre?.
-Pues es verdad, dijo Álex dejando la olla sobre el fogón¿Y como piensas llamarlo?
-No se, pero tiene que ser un nombre poderoso.
-Pero¿Sabes todavía siquiera cual es el sexo?
Francisco apereció en la cocina en ese momento y Eragon reclamó su atención.
-Abuelo¿Puedes ayudarnos a averiguar cual es el sexo de mi mascota?.
Francisco les explicó que en esta clase de seres el sexo era fácil de identificar y que dependía de su color ya que los machos eran verdes/anaranjados y las hembras morado/rosado.
Así que estaba claro que era un macho.
-¿Y que nombre podíamos ponerle?.
-Eso es una cosa que debes ponerle tú, ya que es muy personal, pero debería ser un nombre que infundiera respeto, un nombre para alguien con valor, así que tomate tu tiempo y no lo hagas a la carrera.
Eragon recordó que el libro que le había prestado a su primo antes de partir rumbo a las Vertebradas tenía historias sobre dragones y pensó en sacar el nombre de ahí.
-¿Erador?No, parece que no le gusta mucho.
-¿Charizar?Tampoco.
-¿Eragon?No puede ser,pues ese es el mío.
-¿Irizar?Sí, este parece que si.
Lo supo porque el dragón se puso como a ronronear cuando lo nombró,desplegó las alas y las agitó con fuerza.
Pues bien, entonces Irizar será tu nombre.
Desde entonces Irizar y el joven Eragon empezaron a construir una gran amistad que se iria forjando con el tiempo cada vez más.Álex se sentía un poco celoso de la relación que existía entre ambos aunque Eragon se cuidaba bien de que esto no sucediera.
El chico no dejaba nunca a su primo fuera de sus juegos con Irizar pero indudablemente el dragón sentía predilección por Ergon y además su delicada salud le impedía participar en algunos juegos.
Pero no todo era tan perfecto como parecía en la relación entre Eragon y Irizar.
El dragón hacía lo que le daba la gana y desobedecía al chico con frecuendia, además como el joven dragón no tenía ni conocimientos ni control sobre los poderes que poseía en más de una ocasión causo algún accidente.
Casi siempre solía ser que terminaba quemando algún que otro arbol.Pero a pesar de todas esas pequeñas incidencias la amistad de Irizar y Eragon era cada día más solida además de ir conociendose uno al otro cada día o incluso descubrir algo nuevo los dos juntos.
CAPITULO 4: EL ENTRENAMIENTO.
Pasaban los días y Eragonestaba asombrado de como crecía su amigo.
Irizar se había tramformado en un joven dragón de fuertes patas y enormes alas que cuando desplegaba le daban un aspecto majestuoso. Tenía un cuello largo y musculoso que movía de un lado a otro y retorcía en forma de s con mucha influencia.
Una noche mientras Eragon dormía tubo un sueño en el que se relevaban muchos secretos a cerca de su amigo y de la misión que tenían asijnados ambos.
En el sueño le decían claramente unas cordenadas, las cuales se interpretaba correctamente le llevarían con el lugar exacto donde se encontaba un mapa y los datos exactos de su misión
Cuando aún no había amanecido el chico se despertó, pues no sabía bien si aquello era una verdadera revelación o sinplemente se trataba de un sueño.
Pero en aquella época los sueños siempre se tenían muy encuenta y sin saber porqué las dudas que tenía le desaperecierón tomando Eragon la firme decisión de llevar a cabo todo lo que le había dicho.
Bajó a buscar al viejo Francisco para contarle lo ocurrido.
Francisco después de oir el relato de su nieto no pareció inmutarle demasiado. Desde siempre el sabía que Eragon era un joven especial y que desde que lo encontró sabía que algún día lo mismo que había aparecido tendría que irse.
Pero el abuelo de Eragon le dijo al chico que todavía no era el momento, primero tendría que someterse tanto el como Irzar a un duro entrenamiento.
Eragon estaba tan entusiasmado que quería ponerse manos a la obra inmediatamente, por eso salío corriendo hacia el establo donde desde que Irizae vivía con ellos estaba acoplado el dragón.
Irizar seguía aún dormido placidamente tendido sobre la paja, de vez en cuando soplabe levantando una suave brisa dentro del recinto.
Al otro lado estaban los otros animalitos a los cuales Francisco había ordeñado,retirado los huevos,dado de coer y limpiado la estacia.
El viejo adrugaba mucho, antes que el sol como solía decir.
Dentro de la casa Álex se había despertado yá y le preguntó a su abuelo por Eragon.
-Abuelo ¿Has visto a mi primo?-Cuando desperté no estaba en su cama.
-Si hijo, está en el establo con Irizar.
Alex se dirigió donde estaba Eragon no sin antes beberse un gran tazón de leche recien ordeñada.
Encontró a Eragon sentado al lado del dragón aún no quería despertarlo pues sabía que se ponía de muy mal humor.
Álex se sentó al lado y Eragon le contó lo del sueño.
De repente mientras los dos primos estaban hablando,Irizar se despertó era como si huviese escuchado la combersación de los dos chicos.
Eragon le miró a los ojos y comprendió que el dragón tambien sabía lo de su misión al fin el era el regalo que el destino había puesto en su camino.
Sa levantó y intentó desperezarse desplegando las alas y sacudiendo su cuello salió fuera donde las gotas de rocío enpezaban a deretirse en la hierva con los rayos de Sol y comió un poco de ellas.
Eragon y Álex venían detrás planeando en qué consistiría el entrenamiento de Irizar ya que Eragon sabía que el suyo era físico y psicologico más que nada.
Aquel día empezarón después de hacer sus tareas diarias.
Era evidente que lo primero era controlar los poderes de Irizar.
No sería nada fácil y lo que más se le resistía era cuando volaba.
Aquel día fué agotador después de tanto entrenamiento, y los días sucesivos no fuerón menos.
Así fueron pasando los días y las semanas,hasta que otra vez una noche una voz le alertó de que pronto Irizar y él estarían preparados y que se hacercaba el moento.
Pero a Eragon le parecía todavía precipitado pues aunque había hecho muchos progresos todavía no tenía controlado a Irizar cundo volaba y mucho menos volar sobre él, ya que eso le era casi imposible pués Irizar se asustaba cundo intentaba montarlo.
Así fuerón pasando los días hasta que llegó el cabio de estación.
A Eragon todavía el destino le tenía guardado una sorpresa .
Era una tarde soleada en la que el joven y su ascota acababan de terminar su entrenamiento,las cigarras cantaban en lo alto de los árboles y en la rivera el agua caía entre las piedras, trasparente y dulce, procedente de las montañas, donde la nieve había empezado a derretirse.
Álex y Francisco estaban sentado en la puerta de la casa tomando el fresco ientras que Eragon y Irizar habían optado por jugar a lo orilla del riachuelo.
De pronto ocurrió algo insólito que dejó a nuestro joven protagonista boquiabierto, Irizar, su amigo el dragón enpezó a hablar, y lo hizo perfectamente:
-Oye Eragon ¿Ya es la hora?.
El chico que estaba muy asombrado apenas podía articular palabra pero medio tartajendo preguntó:
-¿Que,Oue,Que ho, ho,hora?.
-No tehagas el tonto amigo,tu sabes de lo que te hablo.
Irizar se refería a que ya era momento de pensar en su partida.
Eragon le preguntó:
-¿Pero hablas?
-Si,siempre he sabido pero no era momento de revelartelo, además tampoco nadie e preguntó nada.
-Pues bien,si tu lo cees oportuno así lo haremos.
Se reunierón en un lugar donde nadie pudieran molestarlos y hablar de todo lo que iban a llevarse y cuando lo harían.
Al caer el Sol decidieron volver a casa pués seguramente Álex y Francisco los estaban esperando para cenar.
El chico estaba dispuesto a regresar caminando como siempre a pesar de que Irizar podía volar, pero como no lo controlaba aún,pués prefería evitar los golves contra el duro y emprendado suelo,cuando su fiel amigo lo invitó a que suviera a su lomo:
-Venga Eragon sube a mi espalda.
-Si hombre, no tengo ningunas ganas de dar con mis huesos en el suelo ¿O es que cees que no te conozco?.
No amigo, te aseguro que será distinto.
Irizar se enganchó para que el chico pudiera subierse.
Este lo hizo apoyandose sobre las patas del dragón y dando un salto.
Cuando estuvo bien sentado y por supuesto bien sujeto,Irizar se levantó,desplegó las alas y sacudió fuertemente la cola y emprendió el vuelo a la vez que gritaba:
-!Allá vamos! Agarrate fuerte
CAPITULO 5 " EL MAPA"
Llegaron a la casita en un abrir y cerrar de ojos,nunca mejor dicho ya que el muchacho se había pasado todo el tiempo con los ojos cerrados.
Alex, que estaba en la entrada, los vió llegar,era la priera vez que veía a Irizar volar llevando a Eragon encima y se quedó maravillado ante tan expectacular imagen.
Irizar apareció en el horizonte siendo una pequeñisima silueta que apenas se podía distinguir, a lo primero Alex creyó que se trataba de un ave, pero conforme fué acercandose no tardó en reconocer a la que tambien era su mascota.
Dejó lo que estaba haciendo y salió corriendo a buscar al abuelo para que no se perdiese aquella primicia. Francisco al oir lo que decia Alex, intentó correr lo maximo que sus yá viejas y doloridas piernas lo dejaban,alcanzando así a ver la llegada y el fascinante aterrizaje de ambos.
Eragon saltó del lomo del animal con mucho impetu, estaba eufórico por la sensación vivida, una sensación extraña que le removía todo por dentro a la vez que afianzaba su confianza en Irizar.Se dirijió a su abuelo:
-Abuelo,abuelo¿ nos has visto?.
-Si hijo, y es fabuloso,dijo Francisco.
-Abuelo hay algo mas que debes saber.
Francisco empezó a preocuparse, pues temía que algo malo le contase;era esa una idea que le rondaba al viejo por la cabeza desde que Eragon le contase lo de su misión, pues aunque sabía que tenía que hacerlo y llevaba años esperando que algun día los dioses lo reclamaran no podía evitar sentir que lo perdía.
El chico le notó la preocupación en el rostro y quiso tranquilizarlo.
-No te preocupes,no es nada malo, te lo aseguro.
-Y entonces ¿ de que se trata? dijo el viejo algo mas tranquilo.
-Tengo que contaros que esta tarde Irizar me ha hablado.El anciano respiró tranquilo pero a la vez se mostraba algo incredulo por lo que acababa de contar Eragon.
Le pareció algo increible aunque en realidad en lo relacionado con su nieto y su peculiar mascota nada le podia extrañar.
El chico le dijo que Irizar le habia dicho que ya era el momento de partir, pero que el no estaba todavia muy seguro.
El hombre le dijo que confiara en la sabiduría de su amigo Irizar y que si el le había dicho que era el momento es porque así sería.
Lo que le pasaba al muchacho era que a pesar de que acababa de volar sobre el dragon no se sentía lo suficientemente preparado,ya que su valentia en ningún momento le había hecho sentir miedo por aventurarse en lo desconocido.
Pasarón al interior de la cabaña ,Alex tenía la mesa preparada con la cena y solo le quedaba servir la sopa.Francisco se puso a remover las brasas de la chimenea, pues aunque ya había empezado la primavera todavía por las noches refrescaba bastante.
Eragon cenó rapidito porque quería irse pronto a la cama , pero antes fué al establo a darle a Irizar las buenas noches; era algo que hacía cada noche,pero esta era especial,sobre todo por que era la primera vez que podría hablar con el.
-Buenas noches amigo, espero que duermas bien esta noche y descanses,mañana queda un dia muy largo en el que solo Dios sabe que aventuras viviremos.dijo el chico.
-Yo te deseo lo mismo y espero que por tu bien no te lleves toda la noche hablando con tu primo o de lo contrario mañana no tendras fuerzas.La conversación se cortó cuando la voz de Francisco se oyó fuera del establo.
-Eragon vamos ,que ya empieza a hacer frio. En realidad lo que le pasaba al abuelo era que al acabar de estar junto a la chimenea, al salir fuera la sensación de frio era mayor,pero sí, para que engañarnos, hacia frio; pensad que estaban cerca de las montañas y que aun estabamos a ultimos del mes de Marzo.
Eragon se despidió de Irizar hasta el día siguiente y entró en la casa ,rapidamente le pidío a su abuelo si le podía llevar un laton con rescoldos a la habitacion y subió las escaleras buscando a Alex que ya hacía un rato que estaba acostado.
A pesar de lo que le había dicho el dragon ,el chaval no pudo evitar charlar con su primo hasta quedarse dormido.
Llegó la mañana del dia señalado,todo el bosque había amanecido como si supiese de la marcha de nuestros dos amigos, se percibía un aroma de flores y tierra mojada;los pajaros revoloteaban muy cerca del suelo y alguno que otro se posaba sobre Irizar ,el cual desde bien temprano se encontraba fuera del establo comiendo hierba fresca.
Francisco como cada día se había levantado antes de que saliese el Sol y se había encargado de preparar el equipaje de Eragon y Irizar.
Este no era mas que un gran atillo con ropa, comida y alguna que otra cosa que el anciano pensó que podrían servirles.
Llevaba meses confeccionando unas alforjas a la medida de Irizar en el mas absoluto de los secretos.Pensaba en darsela al chico como regalo.
Eragon no tardó mucho en despertarse, y nada mas levantarse y asearse como cada día,bajó a la cocina.
Francisco no estaba allí, pero sobre la mesa le había dejado preparada un vaso de leche y un buen trozo de bizcocho.
El chico tenía tanta hambre que el desayuno no tardó mucho en desaparecer.
Luego salió fuera sin hacer mucho ruido, ya que Alex aún dormía.
Vió a su abuelo que estaba colocando las alforjas sobre Irizar y le preguntó:
-¿ Que haces abuelito?
-Ya ves chico,este es un regalo para ti, espero que te sea util.
Al chico le gustó mucho y el dragon tambien opinó.
-Gracias, nos vendrá muy bien.
Despues de charlar un rato Irizar dijo que no podían entretenerse mas y se despidieron. En ese momento apareció Alex gritando:
-Eragon,¿es que piensas irte sin despedirte de mi?.
La verdad era que a Eragon no le gustaba despedirse de Alex por lo triste que este se ponía, pero no le dijo nada. Se hizo el despistado y dijo:
-Es verdad, con los nervios no me he dado cuenta, lo siento, corre ven y dame un beso que me voy.
Irizar empezó a mover las alas como anunciando el despegue.
Eragon se montó sobre él y se sujetó; esta vez le fué mas facil gracias a la silla/alforja que Francisco le había hecho. Movió la mano diciendo adios y Irizar se elevó. No pudo ver como en los ojos de Alex y Francisco se asomaban algunas lagrimas.
Como es natural durante un rato no se le quitó la imagen de sus familiares haciendose cada vez mas pequeña conforme Irizar cojia altura. A nadie le es agradable separarse de los suyos y Eragon no iba a ser menos. Pero Irizar que se había dado cuenta le dijo que no se preocupase y que lo que tenía que hacer rea que ellos se sintiesen orgollosos el día en el que volviesen.
Eragon sabía que para su abuelo era muy importante que hiciese bien aquella misión y eso le dió fuerzas para seguir adelante sin ponerse demasiado triste cuando echase de menos al abuelo o a su primo.Durante casi todo el día sobrevolaron por valles, bosques, montañas e incluso por una isla que estaba no muy lejos de la playa.
Solo paraban para comer algo o cuando sus cuerpos le pedian hacer algunas de sus necesidades.
Al caer la noche, buscaron un lugar donde poder descansar.
El valle les parecía un sitio demasiado al descubierto por lo que decidieron adentrarse en el bosque.La luna iluminaba bien los arboles,lo suficiente para que Eragon y el dragon extendieran las mantas sobre el suelo.
Comieron algo y se quedaron dormidos. Irizar resguardaba al joven del frio con su propio cuerpo.
En el silencio de la noche se oía de vez en cuando el aullido de los lobos, pero Eragon no sintió miedo en ningun momento sobre todo porque sabía que Irizar estaba vigilando permanentemente.
Para el chico era dificil relajarse por completo como no fuese en su casa; se despertaba de vez en cuando sobresaltado por algún ruido.
El bosque por la noche se convertía en una sinfonia de sonidos, algunos agradables y otros no tanto. Se mezclaban el rumor del agua con el viento y los buhos.
Las hojas de los arboles y los matorrales crujían, pajaros que piaban cuando algo les alteraba su sueño en las altas ramas de los eucaliptos, robles y alamos.
La noche pasó sin muchas novedades y nada mas despuntar el día Irizar se despertó e hizo lo mismo con el chico despertandole con una suave caricia,con su hocico sobre las mejillas de Eragon. Abrió los ojos y saludó al dragon.
-Buenos días Irizar.
-Igualmente Eragon, dijo el animal.
Los dos se dirigieron al rio para asearse, para ello recojieron primero las mantas y subiendo al muchacho sobre Irizar fueron rio arriba buscando un sitio donde el agua fuera algo mas que un simple manantial.
Dieron con un sitio de gran belleza,unas cataratas que caían a una especie de lago.En las cascadas había unas cuevas detras que impresionáron mucho a Eragon al mismo tiempo que lo llenaban de curiosidad.Primero se díeron un gran baño , el chico disfrutó mucho en el agua y jugó con Irizar que chapoteaba con sus alas y su cola salpicando al chaval.Antes de que Eragon se vistiese quiso entrar en las cuevas.
Pasaron a través de las cascadas de agua y vieron como en la roca había una gran grieta que se dividía en varias estancias y que se comunicaban por pasillos construidos por la Naturaleza en la fria y dura roca de granito.
Nada mas entrar Eragon le pidió al dragon que encendiese una antorcha con su fuego para poder ver bien y este le obedeció.
Cuando se hizo la luz, contemplaron como del techo y el suelo de la cueva colgaban estalactitas y estalacmitas de hielo que al mezclarse con la luz desprendía la antorcha parecian como si brillasen cual diamantes.De repente fijaron sus ojos tanto Eragon como el dragon en la pared, en ella había dibujadas unas inscripciones.
Rapidamente Irizar le dijo a su amigo que aquello era nada mas y nada menos que el mapa que estaban buscando,Eragon cojió una piedra lisa que encontró en el suelo y con un machete empezó a copiar el mapa, gravandolo exactamente igual en la piedra.
Pero Eragon no entendía lo que significaba,suerte que Irizar que era muy listo y le dijo:
_Tenemos que seguir buscando, seguro que tiene que haber algo mas ¿o no recuerdas que en tú sueño te revelaron que junto al mapa encontrarías las claves?.
Continuaron andando por aquel laberinto de pasillos hasta que de repente Eragon se paró en seco,en la pared había una pequeña grieta que desprendía una luz cegadora.
La curiosidad hizo que el chico se adelantara para ver que había en su interior.
Solo pudo meter la mano, al principio tubo la sensación de tocar algo humedo lo que le hizo sacarla inmediatamente.por un instante dudó en volver a meter la mano en aquel agujero,pero algo le decia que tenía que hacerlo, algo además de la mirada de Irizar que resultó demasiado desafiante para Eragon.
Despues de aquellos momentos de incertidumbre volvió a probar, esta vez lo hizo sin pensarlo,la sensación fué la misma pero esta vez apretó los dientes y siguío adelante.No tardó en notar que tocaba algo que le pareció una botella y agarrandola fuertemente y retrocediendo su mano consiguió sacarla.
Era una botella de cristales verdes,rojos y azules y en su interor se alcanzabaa ver lo que parecía un pergamino enrrollado sobre si mismo.
Eragon intentó abrirla sin exito, no quería partirla pues le parecía tan bonita que su intención era la de conservarla.Irizar se ofreció para probar, Eragon le acercó la botella y el dragon sacó el corcho con una de sus garras.
El papel salió facilmente;Eragon quitó el lazo del cordón que enrollaba el pergamino y lo abrió con la intención de echarle un vistazo y ver lo que en él ponía.
Habia un pequeño texto escrito con una tintaextraña que a nuestros amigos les dió la sensación de que era sangre mezclada con ceniza.Estaba escrito en un lenguaje desconocido para ellos el cual por mas que intentaron descifrar no pudieron.
Eragon y Irizar estaban yá desesperados, hasta tal punto de darse por vencidos.Pensaron que lo mejor era salir de aquella catarata, habian pasado muchas horas y el chico sentía hambre y frio, pues recordareis que entró en la gruta antes de vestirse.
Pero algo les ocurriría que cambiaría su suerte.Eragon olvidó meter de nuevo el papel en la botella y al salir por debajo de la cascada de agua el pergamino se mojó.Lo pusieron a secar como pudieron temiendo que ese fuese el final de su aventura,ya que aunque no habían podido traducirlo albergaban la esperanza que en algun pueblo o incluso por cualquier camino encontrarían alguien que pudiese hacerlo y les ayudara.
Pero como os dije antes su suerte iba a cambiar. Cuando Eragon se acercó a ver como se iba secando, vió que las letras se habian traducido por si solas y se podían leer perfectamente. El paso por la cascada era la clave para poder leerlo.
Dió un salto de alegria y exclamó:
-Irizar, corre,ven ,mira esto.
El animal se acercó y vió lo que había pasado, sonriendo acto seguido.
Cuando fué cayendo la tarde, los dos tenían ya el papel casi leido completamente, pero eso no quiere decir que lo comprendieran.
Era como si fuese un acertijo, el cual para seguir con lo siguiente había que adivinar.
Habían estado tan exhortos que no se habían dado cuenta de que algo a su alrededor era distinto.No se oía nada,y cuando digo nada me refiero a ningun sonido propio de la Naturaleza. Un silencio descomunal se apoderó de aquel paisaje, pero ellos no se habían dado cuenta de ello.De repente Irizar dijo:
-Yá lo sé,yá lo tengo.
POR EL AGUA PASARÁS
Y ALGO NUEVO ENCONTRARÁS
NO TE ASUSTES, NO TE EXTRAÑES
EN OTRO MUNDO ESTÁS.
-¿Qué Irizar? Replicó el muchacho.
-Pues eso,si está muy claro "estamos en otro mundo"
-¿Tú estás loco o qué?
-No , no ,fijate dijo el dragon al tiempo que recorría con la mirada su alrededor.
Era cierto, no sabía como no se habían dado cuenta antes, pues además del silencio no vieron como las ramas de los arboles no estaban cargadas de verdes hojas, sino de flores azules y moradas.
Se felicítaron y acto seguido quisíeron descifrar el segundo:
EL PODER ESTÁ EN LA ENTRADA
SI CONSIGUES ENCONTRAR
LOS AROS DE LA ESPADA.
Eragon sacó la piedra donde gravó el mapa y despues de un buen rato pudo localizar su posición en él.
CAPITULO 6 "LA ESPADA Y EL PODER"
Descubrió que la cascada había sido la puerta de entrada a ese mundo. En el mapa se marcaba un camino que daba a una perta en forma de arco y pensó que deberían de seguir hacia allí. Montó a Irizar y emprendieron el camino siguiendo al pie de la letra las instrucciones del dibujo.
Iban observando todo por el camino ya que se fascinaban viendo las cosas que había o que pasaban en ese mundo mágico.
Observaron unas muchachas que caminaban en fila unas tras otras,vestidas con una especie de túnicas blancas ycon sus cabezas cubirtas por unos velos, celestes unos y amarillos otros que eran para protejerse del Sol del desierto;Un Sol de color rojo que lucía mas alto de lo que ellos estaban acostumbrados.
Irizar tenía algunos problemillas para volar sin que tuviesen demasiado calor, por es decidieron continuar su travesía lo mas cerca del suelo posible. Continuaron caminando durante mucho tiempo, yo diría que durante días sin que diesn con ninguna puerta .
Un día llegaron a una especie de oásis,un lugar en el que vivía una tribu de mujeres.
Sí, eran esas mujeres que habían visto días antes.
Se acercaron para ver si le podían dar cobijo por aquella noche.
Una anciana mujer se acercó a ellos y pronunció unas palabras que Eragon no comprendía, pero inexplicablemente Irizar empezó a hablar con la mujer en su idioma.
-¿Que dice? dijo el chico.
-Que alguien les avisó de nuestra llegada y que nos estaban esperando.
-Pero, ¿ eso es malo o bueno?.
-Pues creo que bueno.
La anciana levantó sus manos y acudieron varias chicas que ofrecieron a nuestros amigos deliciosos manjares.
Se acomodaron en una tienda de mercader bastante amplia.En ella había un gran catre para Irzar sobre un lecho de paja y una pequeña hamaca para Eragon.
Otra chica entró llevando en la mano una lamparita que dejó justo al lado de los platos,salió y volvió a entrar poco despues con unas jarras doradas que contenían un vino especial que ellas fabricaban con unas flores blancas que crecían en el desierto y se despidió en su idioma.
-Ciak tous.
-Ciak tous.dijo Irizar
Eragon seguía sin entender nada. De pronto apareció en la puerta la anciana que le dió al chico un colgante.
Nada mas colocarselo descubrió su mágia,"podía comprender a aquellas mujeres".
Así que escuchó a la anciana:
- Hola pequeño Eragon. Nuestro pueblo , como verás está condenado a la extinción por falta de hombres.Todos han ido desapareciendo en nuestro duelo con el monstruo durante las ultimas decadas. Nuestros esposos e hijos han sidosn llamados por el rey del cuarto mundo para luchar contra una bestia que tiene secuestrada a su hija la princesa desde que esta era un bebé.
- Y ¿que tengo yo que ver con todo esto?
-Alguien nos dijo que llegaría un viajero surcando los cielos en un dragon mágico y que ese sería nuestro salvador, y sin duda alguna ese eres tu.
Eragon se mostró incredulo, pero en realidad desde que salió de su casa nada de lo que había vivido tenía logica alguna.
La anciana le rogó que por favor les ayudase y este no pudo negarse.
El chico le preguntó a la mujer si ella a cambio le podia ayudar con el acertijo y esta asintió con la cabeza.
-Si, te puedo ayudar algo.
Eragon le enseñó la piedra donde había gravado el mapa y el pergamino con el segundo acertijo. La buena señora no tardó mucho en señalar con su dedo un punto exacto del mapa,un lugar que parecía como unas montañas en forma de "v" a las que misteriosamente se llegaba por el camino que Eragon y Irizar habían visto en el mapa y en cuyo interior estaba aquella puerta en forma de arco.
-Esta es la entrada, y si tu eres el elegido conseguiras la espada, dijo la mujer.
El joven quiso que Ojara que así se llamaba la ancianisima mujer le contase mas cosas, pero ella no volvió a contestar. Solo se limitó a hacerle unas señas indicando las jarras y las fuentes de comida como si con ello los invitara a comer y descansar; luego dando media vuelta, se dirijió a la puerta, aguantó la cortina con su mano izquierda mientras salía y las volvió a correr cuando estubo en el exterior.Eragon daba vueltas de un sitio a otro de la tienda,sus pasos firmes y su actitud nerviosa,tenían a Irizar alterado.
- ¡Basta ya! ¿ Qué te pasa? no des más vueltas que me pones nervioso.Lo mejor que podemos hacer es descansar, mañana veremos si nos equivocamos o no.
Eragon comprendió que lo que decía su mascota y fiel amigo era lo más prudente,pués de otra forma solo comseguiría pasar la noche en vela.Se sentarón en el suelo.
Irizar estaba echado sobre sus patas traseras y tenía el pecho erguido mientras cenaban. Su gran tamaño no le hacía moverse con facilidad allí dentro a pesar de la amplitud de la estancia.
Eragon tenía las piernas cruzadas a lo indio delante de los manjares y la lampara que habían dejado las chicas.
Levantó las tapaderas y vió que aquella comida no era muy distinta a la de su mundo aunque no tenían el mismo sabor.
Piñas con sabor a fresa,platanos como naranjas, peras con sabor a sandia etc...
También había como un guiso de carne,aunque no supo de que animal podía tratarse,pero como sabía bien no le dió mas vueltas.
El licor de flores fué lo que le pareció un poco amargo.Al darle el primer trago lo escupió,pero Irizar le dijo que aquel brebaje era mágico y que servía además de para reponer fuerzas y ayudarte a descansar relajando los musculos del cuerpo,para curar heridas, bajar la fiebre etc...
-Pués fantástico entonces, a pesar del sabor, dijo el chico y intentó darle un segundo trago aunque puso un gesto de asco que consiguió que Irizar se echara a reir.
-Mañana le pediremos a Ojara que nos

Killa no s x nada pro nustro instituto no stá n San Juan, si no n Mairna
"Has sido elegido"
http://www.lacoctelera.com/tshikura-chan
Sandra, llevas la historia muy avanzada y es muy interesante.
Los demás artículos de tu blog están muy bien. Es una buena idea mezclar artículos de poesía con reflexiones, etc. Para que quede mejor organizado, podrías agruparlos en categorías. Un día explico bien en clase cómo se hace.
¡Ánimo que el blog está genial!
k pasa neng